viernes, 28 de noviembre de 2014














Trabajos presentados por nuestros alumnos de I Medio para la "Semana de la Literatura 2014".
Pastiche: obra "Crónica de una Muerte Anunciada".


El pastiche es una técnica utilizada en literatura y otras artes, consistente en imitar abiertamente diversos textos, estilos o autores, y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente. Algunas veces se hace de manera paródica pero en general suele hacerse de forma respetuosa.
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Primer Lugar: 

Maximiliano Duk Martínez.


“Crónica de un inocente inculpado”


En el momento en que vi a los hermanos Vicario afuera de la tienda, sentados, noté en sus rostros algo de sospecha, y fui inmediatamente a verificar qué era lo que tramaban. Me acerqué y comencé a interrogarlos, hasta que vi que tenían dos cuchillos en sus manos, uno cada uno. Le pregunté a Pablo, el mayor de los dos, qué era lo que planeaban a estas horas de la madrugada y con dos cuchillos. Con una embriagada voz, el gemelo me responde que querían matarlo.No logré entender nada, así que me acerqué y le tomé los dos hombros, preguntándole con firmeza, ¡a quién!, ¡a quién van a matar! Enseguida Pablo, de lo borracho que estaba, no supo contestarme nada y dirigí mi mirada hacia Pedro, el otro hermano, pensando que él podría ayudarme a entender algo, pero me di cuenta que estaba en el mismo estado que el otro, así que me dije a mí mismo que sería imposible entablar una conversación. Rápidamente, entré a la tienda de Clotilde Armenta, para ver si por último ella manejaba algo de información de por qué los hermanos Vicario se encontraban afuera de la tienda a esas horas. Luego de saludarnos, ella me informó que los gemelos llevaban sentados allí horas y algo había logrado escuchar en todo este rato, me dijo que escuchaba gritos de los dos, gritos al aire como buenos borrachos que decían cosas como: “¡Santiago, este será tu último día!” o “¡Santiago, te apuñalaremos aquí mismo!” Me quedé reflexionando esas palabras y enseguida se me vino a la mente, nuestro querido vecino Santiago Nasar, ya que era el único Santiago en el pueblo, y miré a Clotilde a los ojos y le dije:-        ¿Será él?, ¿qué habrá hecho Santiago. 
Pero ella no tenía idea de nada, sabía lo mismo que yo, así que me despedí, le di las gracias. Salí enseguida a decomisarle los cuchillos a los hermanos Vicario, para asegurarme de que todo anduviera bien. Fue difícil, ya que quitarle los cuchillos a dos hermanos como ellos y además, en estado de ebriedad, era un tanto complicado, así que recurrí, a la amenaza de mandarlos presos a los dos por estar embriagados en la calle y planear un asesinato, no tuvieron opción y se los requisé; los envié a dormir, para que salieran de ese lugar. En solo un par de horas, ya se había corrido la voz de que querían matar a Santiago Nasar, así que la gente se aproximaba a seguir corriendo la voz y los más cercanos buscarían advertírselo a él y a su familia, ya que Santiago era un hombre muy querido y reconocido en el pueblo. Esa misma mañana Santiago había quedado en juntarse con su novia actual y con su mejor amigo Cristo.Se reunieron en casa de Flora, los tres, y además se encontraron con la sorpresa de que los acompañaba, María Alejandrina Cervantes. Se apresuraron para entrar, se saludaron  y rápidamente tomaron asiento. Y Santiago notó en el rostro de Flora algo de preocupación, y le pregunto qué era lo que le pasaba. Ella lo mira y le contesta:-        ¿En serio no sabes? –
 Y él la mira y le dice que ya lo está empezando a preocupar y mira a los demás que se encontraban en la sala y estaban mudos, con el mismo rostro de preocupación. Santiago mira a su novia y le dice:
-        ¿Qué es lo que pasa? - ella se tapa la boca, con las dos manos y casi llorando le contesta, que los hermanos Vicario lo buscaban para matarlo.
Éste se volteó hacia Cristo, lo mira y le pregunta:
-        ¿Sabías de esto? –
-        Sí, supe hace un par de horas, no quise decírtelo hasta que estuviéramos aquí todos reunidos.
Antes de que Santiago mirara a Alejandrina para preguntarle lo mismo, esta se adelantó y le manifiesta:
-        Yo también me enteré hace poco -.
El cuarto se convirtió en un ambiente tenso, en el que nadie dijo ni una palabra en un buen rato. Santiago comenzó a dar vueltas por la sala desesperado, tomándose la cabeza, cuestionándose qué podía haber hecho para que quisieran matarlo y repetía una y otra vez:-        ¿Qué es lo que hice?, ¿qué piensan de mí? –.
Estaba cayendo en una inmensa desesperación. Mientras Flora, lo miraba con odio, hasta que le vociferó:-        ¿Acaso no sabes lo que hiciste?, ¿ahora vienes a mi casa a negarlo todo y a hacerte el tonto conmigo?, ¿acaso no fuiste tú el que le quitó la virginidad a Ángela Vicario? -.
Santiago, después de escuchar a su novia, quedó impactado y afirmó:-        ¿Qué dices, Flora?, quién te ha dicho eso, tú sabes que yo nunca haría algo como eso, por favor, tú me conoces y todos los que estamos aquí sabemos cómo soy, y además ella está comprometida y yo estoy contigo -.
María Alejandrina entró en el conflicto y trató de calmarlos junto con Cristo Bedoya. Santiago no se quedaba tranquilo y dijo:-        Pero tú me crees ¿cierto, Flora?, ¿ustedes me creen? –.
La novia de Santiago un poco más calmada, le respondió:-        Pero entonces, ¿quién lo hizo? -.
  -        Sí, ¿quién lo hizo? No creo que todo esto lo haya inventado Ángela para quedar bien y que te manden a matar, Santiago - expresó María Alejandrina.
Después de un rato en el que no habían dicho ninguna palabra, Cristo intervino diciendo:-        ¿Cómo sabes que no?, yo conozco a mi amigo y yo sé que él nunca haría algo como eso, yo propongo que vayamos a la casa de los Vicario y que Santiago hable personalmente con Ángela para saber toda la verdad -.
Se quedaron pensando y  les pareció una muy buena idea a todos. Hasta que Santiago se aproximo a decir:-        Pero no va a ser así de fácil, ya que los hermanos Vicario me buscan para matarme, así que tendríamos que hacer un plan -.
 -        Sí - dijo María Alejandrina Cervantes - algo que haga que Ángela confiese la verdad.
-        Exacto - dijo Cristo Bedoya - algo para que caiga en su propia trampa-.
-        ¡Lo tengo! - dijo Santiago - Sé qué podríamos hacer, escuchen: vamos todos a casa de los Vicario y ustedes tres entran para hablar con sus padres y sus hermanos para convencerlos de que yo no he sido el que desvirgó a Ángela, mientras que yo me dirijo hacia la ventana de atrás que da al cuarto de ella, para hablarle y sin que se dé cuenta confiese toda la verdad; sé que será un gran plan, y probaré mi inocencia.
Todos se organizaron y se pusieron de acuerdo, para dirigirse donde la familia Vicario en busca de toda la verdad, así que rápidamente marcharon rumbo a lo planeado.Cuando ya se encontraban afuera de la casa, los cuatro se miraron y Santiago rodeó la casa por detrás, hacia la ventana del cuarto de Ángela. Ante la llamada de Cristo Bedoya, la señora Vicario salió a recibirlos y les preguntó:-        ¿Qué hacen aquí, qué es lo que quieren? -.
Flora Miguel, se apresuró a contestar, y le dijo que estaban allí porque querían hablar con ella y su familia. La madre de los Vicarios no tuvo otra opción que hacerlos pasar. Los cuatro ya estaban dentro de la casa y lo primero que vieron fue a los dos hermanos sentados en la mesa del comedor.Uno de ellos, Pablo, lo primero que hizo fue preguntar, con enojo y señalando a los cuatro:
 
-        ¿Qué hacen ellos aquí, madre? Estos son amigos de Santiago Nasar -.
La madre se dio vuelta, preguntó por el motivo de su visita y estos respondieron que venía a aclarar el confuso incidente entre su hija Ángela con Santiago. Como yo estaba presente en todo este entuerto, quise observar el curso de los hechos.  Por  otra parte, Ángela estaba en su cuarto, recostada en su cama y pensando en todo lo que había sucedido, todavía un tanto impactada y algo triste, no había querido salir de ahí hace días. Ángela siente que llaman a su ventana, se para por primera vez de la cama y con algo de curiosidad se acerca a ver que es. Y se encuentra con Santiago. Esta abre la ventana y le dice:
 
- ¿Qué haces aquí? – 
- Bueno, supe lo que pasó con Bayardo y quería darte mis condolencias. 
- Ella le reprocha: 
- ¡Oh!, ni me lo digas, mucho ya he sufrido con todo esto - Santiago pasa a su cuarto para hablar mejor; ella lo deja pasar.
Mientras tanto, en la sala de abajo estaban los amigos de Santiago con la familia Vicario, y los gemelos se acercan a Cristo, y uno de ellos lo toma de la camiseta y el otro, casi golpeándolo le exclama:
 
- ¡Cómo te atreves a decir eso de mi hermana!, ¿acaso dices que es una mentirosa, eh? -Después se acerca la madre a tranquilizar a sus hijos y calmarlos para que lo soltaran; luego, ella dice:
- ¿Cómo pueden probar que su amigo es inocente?
 
Desde arriba todos los que se encontraban en la sala de abajo escuchaban voces, como desde el cuarto de Ángela y los hermanos Vicario querían dirigirse hacia allá para ver lo que sucedía, pero Flora se adelantó un paso delante de ellos y los detuvo, diciéndoles: 
- ¡NO! por favor, quédense aquí -. 
Arriba estaban Santiago y Ángela en su cuarto. Este se acerca: 
- Bueno, ya que estás soltera, podríamos repetir lo de anoche - Ángela lo mira:  
-¡Ay!, qué asco, suéltame, nunca pasó nada. 
Ante esto, Santiago comienza a acercarse cada vez más y la empieza a acariciar. 
- ¿Cómo dices? - 
Ángela con desesperación le repite y le grita: 
- ¡Suéltame, nunca pasó y nunca tendré nada contigo, Santiago! 
En el momento en que Ángela dijo esa frase, los demás que se encontraban en el piso de abajo habían subido y se encontraban en presencia de Ángela y Santiago en el cuarto, ya que oían una fuerte discusión y decidieron subir; todos escucharon el diálogo. Pablo Vicario, el mayor de los gemelos, era el que siempre hablaba, los observó, miró a Ángela y le dijo: 
- ¿Cómo dices?, ¿qué es lo que acabas de decir? – desconcertado. 
Ella agachó la cabeza y comenzó a llorar: 
- Lo siento, todo esto es una mentira, yo inventé todo esto, inventé que Santiago había sido el que me quitó la virginidad porque fue el primer nombre que se me vino a la mente esa noche cuando ustedes dos me interrogaron quién había sido y nunca pensé que tuvieran las agallas para buscarlo y para quererlo matar. Santiago es tan querido aquí en el pueblo y tan     reconocido -.
- Bueno, pensaste mal, ya que somos tus hermanos y debemos defender tu honra como persona, pero también actuaste mal en inventar toda esta historia para quedar bien tú -.
 
Mientras, Santiago corrió donde sus amigos y su novia, se abrazaron y dijo: 
- Lo oyeron, aquí les probé todo -. 
Cristo Bedoya se disculpa con Santiago puesto que había dudado de él, asimismo lo hizo María Alejandrina y Flora Miguel, su novia, quien le confirmó su amor. La madre de los Vicario estaba muy desconcertada, con rabia y tristeza a la vez; se acercó a su hija y comenzó a pegarle, gritándole al frente de todos, dejándola humillada: 
- ¡Estúpida, niña, cómo se te ocurre inventar todo esto, primero te metes con alguien una noche,  cuando estabas comprometida y luego no sabes quién fue e inventas y  culpas a otro hombre de haberlo hecho, eres una deshonra para esta familia ¡eres una perra! Eso es lo que eres. 
- Y ¿quién fue el que lo hizo, entonces, Eh? Ahora con la verdad, confiesa, ¡quien lo hizo! – le interroga Pablo.  
Ángela llorando desconsoladamente, no le salía la voz, hasta que dijo: 
- No lo sé,  la verdad es que no sé, esa noche estaba muy ebria para recordarlo, pero por favor déjenme tranquila, no me golpees más. Los hermanos intervinieron y tranquilizaron a la madre. Pedro se acerca esta vez y la toma del hombro y le dice: 
- Ya, madre, es todo, mucho por hoy, déjala tranquila, vámonos; pero debes saber que no nos quedaremos tranquilos, hasta encontrar al hombre que deshonró a esta familia -. 

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Segundo Lugar:

Felipe Fuentes Porras.



“Todo por honor”


Estaba sentado en mi oficina, acababa de llegar de hablar con los hermanos Vicario  por unas quejas que había recibido de que ellos estaban causando problemas en el pueblo, al parecer estaban contándole a los pueblerinos que iban a matar a Santiago Nasar. Los había encontrado en la lechería de doña Clotilde, estaban sentados observando cómo la gente pasaba. Cada uno en su mano llevaba un cuchillo, que intentaban disimular torpemente con papel de diario. Yo para evitar que estos hombres pudieran cometer el homicidio que se rumoreaba por el pueblo, les confisqué sus cuchillos, para evitar cualquier catástrofe. Conociendo a los hermanos Vicario después de esto volverían a su casa y no volverían a intentar algo como esto, por lo que di este caso por resuelto. Pero mi equivoqué, esto apenas comenzaba.
 Entonces llamaron a mi puerta, no sabía quién me esperaba del otro lado de la puerta, no había planeado alguna cita con persona alguna a esa hora. Cuando abrí la puerta tenía enfrente a Cristo Bedoya, parecía completamente exhausto  respira con dificultad,  acompañado por una multitud de gente de rasgos árabes que me parecían molestos por algo. Al parecer toda la comunidad árabe del pueblo estaba reunida al frente de mi casa. Entre la multitud de árabes se encontraban, para mi sorpresa, los hermanos Vicario amarrados y traídos a la fuerza por la multitud de árabes. La escena era realmente extraña, no lograba entender lo que sucedía y tampoco porque estaban los hermanos Vicario amarrados de pie a cabeza. Nunca me había visto envuelto en una instancia así durante estadía en el pueblo. Bedoya se me acercó y casi susurrando me dijo que lo dejara pasar a él y a los hermanos Vicario, y que me aclararía toda la situación a dentro. Entonces hice pasar a Bedoya y a los hermanos Vicario y les dije a la multitud que se dispersaran que yo resolvería este asunto. No podía evitar mirar de reojo a los hermanos Vicario, me parecían cansados y abatidos como si llevaran una gran carga en sus espaldas. Nos dirigimos pues a mi oficina para que Bedoya me explicara la situación. -Estos hombres que ves a mi lado han atentado contra la vida de Santiago Nasar- dijo Bedoya- pero por suerte la multitud de hombres que has visto afuera de vuestra casa y yo hemos sido capaces de detener sus atroces planes a tiempo. Quede estupefacto, no podía creer lo que Bedoya me estaba diciendo como era posible que estos hermanos que siempre se habían comportado correctamente actuaran de esta forma y que a pesar de haberles confiscado sus cuchillos ser las arreglaran para intentar cometer tal horrible acto. Y lo peor de todo es que se mostraban fríos e indiferentes ante la situación. Empecé a sentir una rabia y un desprecio total hacia los hermanos Vicario.  
- Bueno, necesito saber las razones por la cual actuaron de tal forma- dije dirigiéndome a los hermanos- pero supongo que ustedes no van a decir ni una sola palabra-
No reaccionaban a ninguna palabra que decía, parecía como si no estuvieran presentes en la habitación- por lo que voy necesitar a testigo para aclarar el  caso.
- Bedoya ¿hay testigos de la escena que abalen el caso?-. 
-Pues claro que los hay- me responde eufórico Bedoya- manda a traer a María Alejandrina Cervantes y a Flora Miguel para que aclaren todo. 
-Las mandaré a traer de inmediato- dije  y le hice señas a mi criada para que se acercara- anda a buscar a Flora Miguel y Alejandrina Cervantes, dile que vengan a mis aposentos de inmediato que es urgente-.
   Mientras esperábamos la llegada de los testigos, Bedoyas me relato cuando él, Santiago y Margot se habían encontrado cuando habían salido a ver al obispo.
 
-Nos estábamos divirtiendo calculando los costos de la boda de Ángela Vicario y Bayardo San Román- relataba Bedoya- Santiago parecía feliz en la mañana completamente despreocupado, se notaba que no sabía que la muerte lo amenazaba. En esos momentos- me dijo Bedoya- yo tampoco lo sabía me enteré más tarde. Margot había invitado a Santiago a desayunar hecho crucial- me dijo-en el desarrollo de los hechos. Luego de que cada uno de nosotros siguiera su camino me tope con alguien que me dijo que corría en el pueblo el rumor de que los hermanos Vicario querían matar a Santiago Nasar. Sin pensarlo dos veces-decía Bedoya- salí en su búsqueda para advertirle de los rumores que lo involucran. Como Margot lo había invitado a desayunar me dirigí a la casa de Margot lo más rápido que pude, pero en el camino una joven me pidió que ayudara a su padre que estaba enfermo, me demoré aproximadamente 7 minutos en esa parada, para luego continuar mi camino. Mientras me dirigía a la casa de Margot iba preguntándole a la gente que pasaba a mi lado si por casualidad habían visto a Santiago Nasar, pero nadie lo había visto. Al final llegue donde Margot y no encontré a Santiago allí. Margot me dijo que estaba donde Flora Miguel, fui a su casa lo más rápido que pude…-dijo Bedoya, finalizando así su relato ya que alguien tocaba la puerta. 
 Los testigos finalmente habían llegado, Flora Miguel y Alejandrina Cervantes atravesaron el corredor hasta mi oficina y se dirigieron inmediatamente a mí.
-¿A qué se debe el que nos hayas llamado?- dijo Alejandrina Cervantes. 
-Estoy juntando la mayor cantidad de información posible para el caso de Santiago Nasar- le dije. 
- Si para esto es a los que me has llamado te diré todo lo que sé- tomó una pausa y comenzó a relatar- Santiago vino a mi casa, yo en las noches dejo la puerta cerrada pero para él siempre están abiertas. Él me vino a buscar por compañía, yo le tengo mucho aprecio a Santiago. Yo en ese entonces ya había escuchados los rumores de que los hermanos Vicario querían matar a Santiago. Y por supuesto que se lo conté cuando tuve la oportunidad, Él se pudo pálido y le dije que se fuera donde Flora Miguel donde estaría mas seguro-  
-Efectivamente-dijo Flora- Santiago llegó a mi casa, yo también sabía el rumor, pero además sabía la razón de por qué estos hombres- señala a los hermanos Vicario- querían matar a Santiago- Flora hace una pausa- por honor, se decía que Santiago Nasar le había quitado la virginidad. Por lo que pondrían entender que yo, como soy la prometida de Santiago, estaba encolerizada en ese momento. Cuando llegó a mi casa lo dejé pasar pero solo para tirarle las cartas y presentes que me había dado hasta entonces. Enojadísima también lo maldije e insulté. Él me explicó su situación, pero como estaba molesta me resistí a que se quedara. Pero Santiago me logró calmar diciéndome que eso era mentira, y bueno decidí creerle, y lo dejé quedarse en mi casa hasta que las cosas se calmaran. Ni cinco minutos pasaron y tocaron la puerta de mi casa, desde mi ventana pude ver que eran los hermanos Vicario, obviamente que no les abrí la puerta- Flora los miraba con desprecio- Ellos continuaron golpeando la puerta cada vez más fuerte y gritaban que si no salía Santiago la iban a derribar. Pero luego llego Bedoya con un grupo de hombres lograron controlar a los hermanos y te los trajeron aquí y después de un rato Santiago se fue a su casa, es todo lo que te puedo contar. 
- Así que al final encontraste a Santiago Bedoya- dije. 
- Si, después de ir donde Margot junté a un grupo de gente para detener a los hermanos y salvar a Santiago- Después de esto todo me quedó más claro era por venganza la razón del atentado, querían recuperar el honor. Entonces para resolver esta cuestión de honor mandé a llamar a Santiago y Ángela, los que no tardaron en llegar. Le pregunte  a  Santiago si él le había quitado la virginidad a Ángela, Santiago lo negó rotundamente y que se sentía ofendido por tal acusación por parte de Ángela, la cual decía que Santiago había sido quien le había quitado la virginidad. Los hermanos desde el momento que entró Santiago lo miraban con odio en sus ojos y no lo paraban de maldecir, la escena era un enredo entre las acusaciones que le hacían a Santiago y las negaciones de este. A mí me quedaba más que claro que Santiago no tenía la culpa, nunca se le había visto a Ángela y Santiago juntos, las acusaciones de Ángela me parecían muy sospechosas. Después de un largo interrogatorio Ángela finalmente confesó la verdad; no dijo nada más que tres palabras “fue mi padre”. Quede estupefacto al igual que todos los presentes, los hermanos Vicario parecían muertos como si esas palabras hubieran sido una daga que atravesó sus entrañas. Les dije a todos que se marcharan después de eso el caso estaba resuelto, no valía la pena encarcelar a los hermanos Vicario esto me parecía suficiente castigo, de hecho fue más del que pudieron soporta, después de esto no se supo más de ellos, dicen que la deshonra fue tanta que se ahorcaron en el patio de sus casas, otros dicen que se tiraron por un acantilado. Yo no sé qué creer. 

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Segundo Lugar:

Juan Cristóbal Manríquez Benavides.

Salvado Por Una Muerte Anunciada

     Ese día me levanté a la hora normal, 4.30. Y, apenas salí de mi casa, el rumor llegó a mis oídos, los hermanos Vicario querían asesinar a Santiago Nasar, al principio no lo creía y lancé al aire el mismo prejuicio que todo el mundo. 
-¿Pedro y Pablo? Pero si ellos no matan ni a una mosca, además llevan bebiendo desde el sábado, no pueden estar hablando en serio-, reí en mi ignorancia de los nefastos pensamientos que daban vueltas en las mentes de los gemelos.     
Camino al mercado de carnes en busca del hígado para el almuerzo volví a escuchar varias veces el rumor, pero sin duda lo que realmente me impresionó y me dejé boquiabierto fue ver a los hermanos, Pedro y Pablo, los últimos en la lista de posibles agresores, sosteniendo entre sus manos, y cubiertos vagamente entre papeles del periódico, dos punzantes cuchillos para matar cerdos, en ese momento me acerqué a ellos y se los arrebaté de sus frías y callosas manos, luego de hacer esto le pregunté al mayor: 
–Pablo ¿qué piensan hacer con esto?- tratando de asegurarme de que no eran para lo que creía, y él, sin titubear ni un segundo me miró directo a los ojos acercándose y me dijo con una voz que siempre voy a recordar: "matar al desgraciado de Santiago Nasar". 
Cuando dijo eso me puse pálido y se me erizaron los cabellos. Lo pensé un momento, pero muy seriamente lo miré y le dije: 
-¿Y por qué a él? ¿Por qué justo a él? Habiendo tanto rico que merece la muerte- la respuesta fue directa, clara e incluso agresiva. 
-¡Por el honor de mi hermana, Ángela Vicario, la cual fue despojada de su virginidad antes del matrimonio por el cerdo de Santiago Nasar!- lo dijo con la intención de que todos los presentes o cercanos al lugar escucharan, en ese momento me retiré atónito, con esa frase retumbando en mis tímpanos, la vida de Santiago Nasar pendía de un hilo.     
A la primera que decidí avisarle fue a la novia de Santiago, Flora Miguel, pero en el camino me topé con María Alejandrina Cervantes, una mujer no reconocida precisamente por su santidad, como decía la gente “con ella toda nuestra generación perdió la virginidad”. No pude evitar decirle lo de los hermanos Vicario, ella rió y repitió el mismo prejuicio que dije yo, logré convencerla y luego me dijo una frase que recuerdo hasta el día de hoy a la perfección: 
–Bueno, si lo llegan a hacer, el pobre quedara igual que un cerdo después de un tiempo con un matarife- 
Esa frase me despejó la mente y no pude evitar la imagen de aquella atrocidad  proyectada en mi imaginación.     Al llegar donde Flora Miguel le advertí sobre el porvenir de su novio, fue la única que no dudó, ella dijo con estas mismas palabras y con un tono un tanto tranquilo para la situación. 
–Ve a decirle a Cristo Bedoya, yo le diré a Santiago que se esconda en mi habitación- 
No lo pensé y salí a buscar al mejor amigo de Santiago Nasar, cuando lo encontré se veía tenso, estaba yendo y viniendo con un paso acelerado alrededor de la plaza. 
–Cristo Bedoya- le dije –Tenemos que hablar- él me miró y se acercó rápidamente. 
-¿Qué?- dijo cortantemente. 
– es sobre tu amigo, Santiago Nasar, tienes que advertirlo- le respondí. 
–Tú lo sabes también- exclamó. 
–Sí, ve a decirle ahora- lo dije casi como una orden. 
Él salió corriendo en busca de su amigo.     Decidí ir a la casa de Ángela Vicario y pedirle un favor, también descubrir la razón del deseo de muerte de Santiago Nasar, toqué la puerta y abrió su madre: 
-¿Se encuentra Ángela Vicario en casa?- pregunté. 
-Sí, ¿quién la llama? 
-Lázaro Aponte, señora. 
-Deme un momento- se oyó su voz llamando a su hija y luego la puerta abriéndose nuevamente 
-Ángela- le dije. 
-¿Si?- 
-Necesito que venga conmigo por favor- lo dudó un momento pero luego aceptó, camino al lugar le conté mis intenciones.     
Llegando a la casa de Flora Miguel, Ángela, se mostró algo nerviosa, ahí fue cuando le dije 
-Vas a hablar con Santiago Nasar- ella me miró y exclamó: 
-¡¿Qué?!- gritó –Yo no vine para esto- 
-Pues lo harás- le respondí. 
Al llegar, ahí estaba él, el turco del cual se ha estado hablando últimamente, sentado con su traje, los dejé hablar a “solas” mientras yo escuchaba desde la otra habitación... 
-Así que matarme- dijo él. 
-Ese es el deseo de mis hermanos- corrigió ella.
-¿Y por qué razón?-
 
-Les dije…- hizo una pausa –Les dije que fuiste tú quien me quitó la virginidad- 
-¡Mentiras!- gritó él. 
-Lo siento- exclamó ella. 
-Diles quien fue realmente- protesté. 
-No puedo- casi llorando –Si lo hago sería yo la que moriría por dañar el orgullo de mi propia familia- sollozó. 
-Quién- dije –Dime quién fue- 
-Fue…- titubeó –fue…- bajó la cabeza y goteándole las lagrimas de la cara dijo –No fue nadie- 
-¡¿Cómo?!- quedé sorprendido frente a la respuesta. 
-Fue un accidente, cuando era muy niña, un día, cabalgando, por mi pierna corría sangre, fui a ver al médico de la ciudad y me dijo que en un momento mi himen se había dañado y se había roto- ella se detuvo y rompió en llanto. –Creí que no se meterían contigo- sollozó –Fue un gran error- 
En ese momento salí corriendo a contarles la verdad a los hermanos Vicario, ellos no supieron que hacer o decir: 
-¡No mientas sobre temas tan graves como este!- dijo Pedro. 
-No lo hago- respondí. 
Se miraron y quedaron perplejos, uno frente al otro, sin nada que decir. Ese día sentí algo, sentí que hice el bien, sentí que salvé una vida o tal vez más, su madre falleció al poco tiempo a pesar de los esfuerzos por conservar su salud, pero Santiago se sentía tranquilo porque a todos les llega su momento, y gracias a una buena acción a él no le llegó por adelantado, él se sentía feliz con su nueva esposa, Flora Miguel.

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Tercer lugar: 

Diego Pertuzé Díaz.



El Aparente Destino Inexorable


Tal vez, entre las innumerables personas que sabían el fatal destino de Santiago Nasar, fue la única en contemplar una solución, fue la única en tener la valentía de creer que era posible que nadie más le hubiera avisado al infortuno hombre, de lo que le esperaba esa madrugada, hasta ese momento marcada por la llegada del obispo y la gran boda del fallido matrimonio entre Ángela Vicario y Bayardo San Román. Ya era sabido por todo el pueblo, gracias al boca a boca de la gente, que la ya ex-esposa de San Román, había sido devuelta a su familia esa misma mañana, gracias a la inesperada pérdida de virginidad de esta, antes del matrimonio, en contra de toda doctrina machista, a manos de el bien conocido por todos Santiago Nasar.  
Era imposible no haberlo sabido y solo un acto divino podía impedir que alguien no lo escuchara. En el transcurso de uno de estos rumores, Lázaro Aponte, comisario y alcalde de la ciudad, a sabiendas de los propósitos vengativos, en nombre del honor de su familia, y sobre todo su hermana Ángela Vicario; se dispuso a encontrarlos, para parar lo que podía haber desembocado en un crimen. “Me habían dicho que lo esperaban en el local de Doña Armenta” nos había un día en que se dispuso a contar anécdotas de su trabajo a toda hora llena de labores. “Apenas entré, los vi con los dos cuchillos de carnicería. Al más mínimo instante en que me vieron, reafirmaron mis sospechas, nunca había visto una muerte más anunciada por lo que me dispuse a quitarles sus armas y mandarlos a dormir, creí que solo era un juego de borrachos, ya saben que tres días de fiesta, no le hacen bien a nadie, sumado a que los Vicario eran gente honrada, que no fueron educados para una venganza fatal pero ese mismo fue mi error…eran gente demasiado honrada”. 
 La vida de Aponte por esos días, estaba sobrecargada de sobremanera, debido a la masiva boda y los problemas entre borrachos que ocasionaba.  Exhausto, no encontraba lugar donde descansar sin que le pidieran algo y luego de hacer lo que sería su último trabajo, luego de detener, a su juicio, a los Vicario, entró en su casa, cercana a la plaza, para así descansar en la hamaca de su jardín. “Era un día espléndido” concordaba Aponte, al contrario de muchos otros. “Era de los pocas personas que no había ido a ver al obispo, lo de la religión no iba conmigo”. Y así como pensaba Aponte, pensaban muchos otros quienes por varias otras razones, tampoco se habían encaminado al puerto. “Era un mal gastadero de tiempo. Ya sabía que no se bajaría de su barca”. Reunidos en la plaza, todos aquellos que no estaban en el puerto, hablaban con un insomnio que solo la parranda generaba. Entre eso, lo inevitable ocurrió, se seguía esparciendo el rumor de que se iba a matar a Santiago Nasar. No era precisamente poca la gente en la plaza, por lo que el comisario, también trastocado por dicho insomnio, salió a la calle. “Los hermanos Vicario mataran a Santiago Nasar” le habían dicho. “Era imposible, pensaba, ya había pasado una hora desde que les había quitado los cuchillos, y un rumor como ese, ya debería haberse extinguido”. 
Conmocionado entró a la casa de los Miguel, contigua a la suya. Era la casa donde vivía Flora Miguel, la cual gozaba de una fama gracias a su compromiso con el hombre al cual parecía que las horas tenía contadas. “Nunca fueron conocidos por su apasionante amor de pareja, con un matrimonio arreglado pero perdió los estribos al escuchar el rumor; parecía humillada, tal vez era solo rabia de recordar algo que ya había escuchado. "Sin embargo, pensé que Nasar se podría haber encontrado en ese lugar”. Ante el hecho, de que su prometido no se encontraba, en su mismo techo, Flora Miguel sugirió su compañía, sumado a otro nombre, María Alejandrina Cervantes, la conocida amante de Santiago Nasar. Esta convencida que ni aunque yendo a ver al obispo, tendría el perdón de Dios, ante tanta lujuria cometida, en su rol en el prostíbulo; permanecía en casa. Tal fue su sorpresa al ver a Flora Miguel que en un principio respondió con evasivas, su cercanía con Santiago Nasar, pero ante la fatídica noticia y con un dolor de estómago en su interior, declaró que a él no lo había visto desde la noche anterior, dichos que no agradaron en ni un momento, a su prometida Flora Miguel. “El único lugar donde se podía encontrar a Santiago Nasar, era en el puerto, con el obispo. Tal vez la única forma de salvarle la vida, era ir para allá, ya que a esas alturas había entendido que los hermanos Vicario no cesarían hasta recuperar su honor” Pero las campanas sonaban, y en la lejanía se veía a la gente volver del puerto con desilusión. Ante la desesperación del comisario, la prometida y Cervantes, se generó un espacio de esperanza y aire, al ver a Santiago Nasar, junto con Cristo Bedoya, su amigo y por ese entonces, practicante de medicina; rodeados por gente distante, que los observaba con expectación.  
“Fue fácil encontrarlos” declaró Aponte. Rápidamente corrieron hacía ellos y con rápida explicación dejo a los dos amigos confundidos. “Nunca olvidaré la cara de Santiago Nasar, parecía perdido, no sabía qué y por qué le pasaba lo que ocurría, no sabía qué hacer. Estaba por repetirlo cuando, nos percatamos que estábamos cerca de su casa, con una plaza casi vacía, pero rodeado de gente. No muy lejos de nosotros estaban los Vicario, con dos sables de carnicería. Involuntariamente saqué la pistola” Desde el local de Doña Armenta, los Vicario vieron a Nasar junto a los otros en la plaza, y dudando en qué hacer, a continuación hicieron su camino hacia ellos, amenazándolos con la magnum de Aponte, pararon en seco, atónitos, dándole una oportunidad idónea a Cristo Bedoya, quien sin vacilación exclamo que no debían hacer lo que pretendían. Sin embargo, hubo nula reacción de los Vicario, quienes movieron su cuerpo, controlados, por el su deseo de avanzar hacia Santiago Nasar. En consecuencia, Flora Miguel intervino diciendo que lo único que lograrían era en marchar su apellido, en vez de traerle honor a este. Eso pareció volver a entregarles fuerzas a los Vicario, pero fueron parados por Cervantes, quien dijo que su honor seguía intacto y que era irrelevante hacer lo que querían, para demostrar su hombría. 

Los Vicario  parecieron tocados, botando los cuchillos más tarde. “Los habíamos logrado entrar en razón, y entre mi asombro, casi involuntariamente les dije que todo esto lo solucionaríamos hablando, y así fue, pues nuestra charla tomó lugar con un testigo esencial de lo que pasaba Ángela Vicario”. Durante el camino a la casa de los Vicario, Santiago Nasar, traumatizado, miraba el paisaje, como aprovechando sus últimos instantes de vida, cuando los hermanos Vicario se soltaran de la custodia de sus acompañantes.Ya en la casa de los Vicario, se encontraron con Ángela Vicario, dañada, con rostro de un prolongado sollozo. Ahí solo quedaba algo por hacer, aclarar los hechos, por lo que Santiago por fin sacando el habla, se sentó.“Era asombroso lo que escuchaba. Ángela Vicario nunca había perdido la virginidad, si no hasta esa noche con Bayardo San Román. Todo había sido una mentira para no pasar una vida encarcelada en un matrimonio por convencía, es por eso que criticó el sistema patriarca en que vivimos. Bayardo San Román debía de haberla querido mucho, ya que aceptó, dejarla ir…eso explica su adicción al alcohol que adquirió más tarde. En otras palabras, al pobre Santiago Nasar lo iban a matar tal como a Jesucristo, asesinado por crímenes que no hizo, siendo inocente; su nombre había surgido de entre una ruleta con muchos otros, en la mente de Ángela Vicario. El azar lo hubiera matado”.
 Ante tal revelación los Vicario, asombrados, se derrumbaron, cuestionándose qué tenían que hacer a continuación. Sin hacer nada más que perdonarse con Nasar, cosa poca ante el espectáculo montado, desaparecieron por un tiempo junto con la excusa de una fuerte discusión que supuestamente había tenido con Nasar, en donde ellos eran los que caían mejor parados, ante la insistencia de Santiago de que a él poca importancia le daba el honor cuando su vida en un hilo había pendido.
“Al menos se demuestra que sí existen felices, después de todo….he escuchado que Ángela Vicario y San Román, están juntos de nuevo,  gracias a su reencuentro en la ciudad donde la familia de los Vicario, se mudó, después de lo ocurrido. Ellos sabrán por qué”.

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