lunes, 20 de agosto de 2012

Cuenta un cuento...


Este cuento representó a nuestros alumnos Middle en el Encuentro de Narrativa de la ABSCH, realizado recientemente en Bradford School.
                  El mundo mágico de Francisco.
Benjamín Valdés Silva.
6º Básico
Había una vez un niño muy imaginativo llamado Francisco de ocho años y que le decían “Fran” en su familia y “Pancho” en el colegio. Francisco vivía con su madre Paola, su padre Sebastián y su cariñosa abuela Magdalena.
Su padre era el dueño de un reconocido diario llamado “La Suni”, su madre era una gran abogado y su abuela ya jubilada le daba clases de guitarra en la casa.
Francisco iba en un colegio llamado “Alocar” en la bella ciudad de Coquimbo, La Serena, para él todos eran sus amigos pero su mejor amigo era Benjamín. Francisco y Benjamín eran prácticamente vecinos ya que vivían a dos calles de distancia.
Un día la abuela Magdalena le dice a Francisco que ella conocía la Luna ya que cuando era joven había ido hacia allá con su marido ya muerto llamado Edmundo. La abuela tenía un gato llamado Alfredo que cuidaba y protegía con su vida, ya que ese gato se lo había regalado Edmundo antes de partir a ese maravilloso viaje a la Luna.
Al lado de la casa de Francisco había un viejo castillo abandonado, hecho de una piedra muy bella, pero tapada por las ramas de los árboles que crecían. Estaba cerrado con un candado cuya  llave era  guardada  por su padre, llave que había sido entregada por el Alcalde a don Sebastián  por ser el dueño del único diario de Coquimbo.
Un día Francisco sintió mucha curiosidad por lo que había al interior de ese bello castillo por lo que fue a revisar si había algún agujero en la reja que lo cubría. Caminando logró ver un gran hoyo en la parte delantera del castillo, tras traspasar la reja se dirigió a la gran puerta principal del castillo hecha de madera y con algunas partes de metal.
Al entrar escuchó un ruido que provenía de la  biblioteca y  vio una luz que salía de una lámpara al lado de un gran sillón. Al mover dicho sillón vio a un hombre de tercera edad durmiendo con un gran libro encima de su flaco cuerpo.
Francisco tocó al anciano, este se despertó de golpe y le preguntó a como se llamaba. Este respondió “me llamo Francisco y ¿usted señor?”.
-        Yo soy Edmundo.
-        ¿Acaso usted viajó a la Luna con una mujer llamada Magdalena, Edmundo? -preguntó Francisco.
-        Sí,pero no veo a Magdalena desde entonces, dijo Edmundo.  Magdalena es mi abuela y ella cree que usted está muerto -le dijo Francisco.
-        Tráela para acá rápido, ella era mi esposa y la extraño cada segundo de mi solitaria vida.
Francisco salió corriendo del castillo en busca de su abuela para contarle lo sucedido. Magdalena, emocionada,  salió corriendo de la casa y entró al castillo, dándole a  Edmundo un gran beso en la mejilla.
Tras haber conversado, Edmundo les dijo: - aquí adentro hay un mundo increíble con criaturas nunca antes vistas,  vamos a verlo-.
Francisco y la abuela entraron en una habitación oscura que luego se iluminó con un mundo de colores muy alegres. En su trayecto conocieron  a un oso polar llamado Paolo que les contó las maravillas de ese mundo tan desconocido. Paolo era el único de su especie y el resto de los animales le tenían mucho miedo por ser un gran depredador. A  Francisco  le dio tanta pena que decidió ayudar a Paolo para que tuviera más amigos en ese bello mundo. Francisco trató con muchos animales como: la ballena, el león, la cebra, la serpiente y muchos ,pero muchos animales más  ninguno quiso.
Enojado Francisco fue a ver a Edmundo para que lo ayude, este emocionado dijo “pero que tonto soy al no crear un oso polar hembra”, ahora mismo voy a crear una, espera aquí con Paolo.
Luego de un rato apareció Edmundo con una bella ejemplar hembra, su nombre era Fernanda. Paolo al verla se enamoró inmediatamente.
Al cabo de unos años tuvieron tres lindos bebés: dos machos a los que nombraron Francisco y Edmundo y una hembra llamada  Magdalena.
-        Estos nombres son en honor a ustedes-. Dijeron.
Durante un año Edmundo, Magdalena y Francisco mantuvieron en secreto todo lo que ocurría al interior del castillo. Finalmente decidieron contar la verdad a los padres de Pancho quienes felices recibieron a don Edmundo ,pero que no creyeron en la existencia del mundo maravilloso en el castillo. 
Desde entonces Francisco va a ver a Paolo todos los días. Con el tiempo ha logrado que otros animales sean también amigos del gran oso polar.


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