lunes, 20 de agosto de 2012

Cuenta un cuento...


Este cuento representó a nuestros alumnos Middle en el Encuentro de Narrativa de la ABSCH, realizado recientemente en Bradford School.
                  El mundo mágico de Francisco.
Benjamín Valdés Silva.
6º Básico
Había una vez un niño muy imaginativo llamado Francisco de ocho años y que le decían “Fran” en su familia y “Pancho” en el colegio. Francisco vivía con su madre Paola, su padre Sebastián y su cariñosa abuela Magdalena.
Su padre era el dueño de un reconocido diario llamado “La Suni”, su madre era una gran abogado y su abuela ya jubilada le daba clases de guitarra en la casa.
Francisco iba en un colegio llamado “Alocar” en la bella ciudad de Coquimbo, La Serena, para él todos eran sus amigos pero su mejor amigo era Benjamín. Francisco y Benjamín eran prácticamente vecinos ya que vivían a dos calles de distancia.
Un día la abuela Magdalena le dice a Francisco que ella conocía la Luna ya que cuando era joven había ido hacia allá con su marido ya muerto llamado Edmundo. La abuela tenía un gato llamado Alfredo que cuidaba y protegía con su vida, ya que ese gato se lo había regalado Edmundo antes de partir a ese maravilloso viaje a la Luna.
Al lado de la casa de Francisco había un viejo castillo abandonado, hecho de una piedra muy bella, pero tapada por las ramas de los árboles que crecían. Estaba cerrado con un candado cuya  llave era  guardada  por su padre, llave que había sido entregada por el Alcalde a don Sebastián  por ser el dueño del único diario de Coquimbo.
Un día Francisco sintió mucha curiosidad por lo que había al interior de ese bello castillo por lo que fue a revisar si había algún agujero en la reja que lo cubría. Caminando logró ver un gran hoyo en la parte delantera del castillo, tras traspasar la reja se dirigió a la gran puerta principal del castillo hecha de madera y con algunas partes de metal.
Al entrar escuchó un ruido que provenía de la  biblioteca y  vio una luz que salía de una lámpara al lado de un gran sillón. Al mover dicho sillón vio a un hombre de tercera edad durmiendo con un gran libro encima de su flaco cuerpo.
Francisco tocó al anciano, este se despertó de golpe y le preguntó a como se llamaba. Este respondió “me llamo Francisco y ¿usted señor?”.
-        Yo soy Edmundo.
-        ¿Acaso usted viajó a la Luna con una mujer llamada Magdalena, Edmundo? -preguntó Francisco.
-        Sí,pero no veo a Magdalena desde entonces, dijo Edmundo.  Magdalena es mi abuela y ella cree que usted está muerto -le dijo Francisco.
-        Tráela para acá rápido, ella era mi esposa y la extraño cada segundo de mi solitaria vida.
Francisco salió corriendo del castillo en busca de su abuela para contarle lo sucedido. Magdalena, emocionada,  salió corriendo de la casa y entró al castillo, dándole a  Edmundo un gran beso en la mejilla.
Tras haber conversado, Edmundo les dijo: - aquí adentro hay un mundo increíble con criaturas nunca antes vistas,  vamos a verlo-.
Francisco y la abuela entraron en una habitación oscura que luego se iluminó con un mundo de colores muy alegres. En su trayecto conocieron  a un oso polar llamado Paolo que les contó las maravillas de ese mundo tan desconocido. Paolo era el único de su especie y el resto de los animales le tenían mucho miedo por ser un gran depredador. A  Francisco  le dio tanta pena que decidió ayudar a Paolo para que tuviera más amigos en ese bello mundo. Francisco trató con muchos animales como: la ballena, el león, la cebra, la serpiente y muchos ,pero muchos animales más  ninguno quiso.
Enojado Francisco fue a ver a Edmundo para que lo ayude, este emocionado dijo “pero que tonto soy al no crear un oso polar hembra”, ahora mismo voy a crear una, espera aquí con Paolo.
Luego de un rato apareció Edmundo con una bella ejemplar hembra, su nombre era Fernanda. Paolo al verla se enamoró inmediatamente.
Al cabo de unos años tuvieron tres lindos bebés: dos machos a los que nombraron Francisco y Edmundo y una hembra llamada  Magdalena.
-        Estos nombres son en honor a ustedes-. Dijeron.
Durante un año Edmundo, Magdalena y Francisco mantuvieron en secreto todo lo que ocurría al interior del castillo. Finalmente decidieron contar la verdad a los padres de Pancho quienes felices recibieron a don Edmundo ,pero que no creyeron en la existencia del mundo maravilloso en el castillo. 
Desde entonces Francisco va a ver a Paolo todos los días. Con el tiempo ha logrado que otros animales sean también amigos del gran oso polar.


CUENTOS DE TERROR:

Este cuento representó al Área Senior del colegio en el reciente Encuentro de Narrativa ABSCH.

Escape.


                                                                                                                                         Pablo Pinto B.
II Medio 2012


Era una día maravilloso, hace más o menos dieciséis o diecisiete horas que el sol no salía y la incesante lluvia corría por los techos rojos de la vecindad. Me encontraba como siempre sin ninguna compañía humana, solo mis perros, pequeños pájaros y uno que otro conejito que gustaba de pasear conmigo por los alrededores de la casa acompañado además del intenso aroma de las recreaciones vecinales, situación repugnante, por cierto. Hasta lo que aconteció recientemente, aquella fecha era similar al resto de los días, y al igual que cada día de mi pesada existencia de no más de

veinte quizás veinticinco años, este era sumamente aburrido y monótono. Digo
pesada existencia por el desagrado que le provocaba a la gente mi presencia, desde muy pequeño los niños se alejaban de mí, también los adultos e incluso
la gente mayor, por lo que llegué a la conclusión de que nunca tuve la bondadosa opción de ser una persona. Las personas deben ser, por definición, sumamente sociables o por lo menos interactuar con otras personas y, la verdad, es que yo nunca tuve con quien realizar interacciones, ya fuesen de juego, expresión o cualquier gesto que representara un mutuo beneficio. A pesar de esto, supe sobreponerme ante la adversidad, desarrollando a lo largo de toda mi corta, pero intensa vida, un instinto animal extremadamente interesante, por lo menos, así lo declaran mis pequeños compañeros de vida quienes acuden frecuentemente a mí, ya sea para ayudarme o en muchos casos para pedirme uno que otro consejo. Y ya hace más o menos tres quizás seis años me di cuenta de que por primera vez me sentí necesitado por alguien o algo y que, a su vez, yo necesitaba de este elemento por lo que pude concluir que vivía mi primera interacción seria con otro objeto o elemento vivo y, en este
caso, eran varios de estos.
Como ya les dije, no acostumbraba a tener relaciones que requerían una interacción constante, aunque a veces, debo admitirlo, saludaba a mis animales sin sus respectivas respuestas, por lo que aquel día pasó radicalmente de ser un día como todos los demás, aburrido y plenamente monótono a ser un día distinto y lleno de sorpresas misterios, cosas nunca antes vistas por mi persona, lo que era muy raro ya que de tanto pasar tiempo en la misma casa, el mismo patio, con los mismos acompañantes y sin ninguna distracción humana, pude memorizar mi entorno y casi realizar un itinerario acerca de los días que pasaban lentamente pero de forma segura.
Tal y como les comencé diciendo, me encontraba con algunas de mis mascotas: mis perros, algunos de mis pájaros y uno que otro conejito a quien le agradaba compartir nuestros paseos por los alrededores de la casa, cuando
sucedió un hecho que me quita el sueño incluso hasta este momento. Por duodécima vez saludé a uno de mis perros y este me contestó , inmediatamente seguí hablándole, buscando más respuestas, pero  inmediatamente este volvió a su caminata silenciosa por lo que mi exaltación se vio truncada por su mala disposición a entablar diálogos. Lo mismo sucedió más tarde, esta vez con mis tres canarios preferidos, por lo que me di cuenta de que esta especial situación quebró la cotidianidad, el aburrimiento y la
monotonía de aquellas fechas. Ya llevaba una caminata de aproximadamente nueve horas desde que los pequeños y coloridos pájaros me contestaron mi saludo y aún no lograba sacarle palabras ni a los perros, ni a los canarios ni a
los pequeños conejitos por lo que me disponía a entrar a la casa a supervisar el resto de mis mascotas, entre ellas una cuantiosa colección de insectos, reptiles y otros animales de interior, cuando el pequeño conejito negro me detuvo. Esto
me puso de maravilla y aunque hacía frío y tenía que alimentar a mis insectos, decidí quedarme afuera durante más tiempo e inmediatamente los perros y el resto de los animales empezaron a dirigirse a mí; me decían que debía
alimentarlos, pero ya los había alimentado hace un par de horas por lo que ignoré su petición y entré a la casa, pero la sorpresa fue mayúscula al encontrar a todas mis mascotas de interior, ya fuesen mis insectos, reptiles y los demás, fuera de sus jaulas destrozando todo lo que encontraran a su paso,
lo que me obligó a salir de la casa nuevamente.
En ese momento ya lloraba, no podía aguantar la desolación cuando llegaron mis tres perros acompañados de mis pájaros, los conejitos y de una forma sumamente extraña comenzaron a pedir que los alimentara. Yo les contestaba que ya habían consumido su ración diaria, pero parecían no
escucharme y poco a poco sus voces se hacían más fuertes y repercutían en mi cabeza, orquestando una horrible melodía que poco a poco me sacaba de quicio, tanto así, que opté por alimentarlos luego de un par de horas, gastando todo el alimento del que disponía fuera de la casa, ya que el resto fue consumido por mis mascotas de interior ya que este se encontraba dentro de la casa. Francamente, nunca los había visto tan felices durante su cena como aquella vez, quizás por el horario, que francamente no era el habitual de su
alimentación. Lamentablemente, esta felicidad momentánea se cortó luego de que esta especial cena de media noche se acabara e inmediatamente comenzaran a pedir más. Como ya les dije, no quedaba mas alimento y estos animales parecían insaciables, por lo que inmediatamente sospeché que no se venía un escenario agradable, no tanto por la casa, sino por el descontento de mis pequeños acompañantes que verdaderamente me causaba sumo dolor y una plena tristeza.
Ellos, aparentemente sin la consideración de mi tristeza insistían en alimento, y yo me veía en un escenario absolutamente inapropiado, no tenía alimento, ni dinero para comprarlo, ni siquiera ingredientes para fabricar un alimento casero como el que les servía en ocasiones especiales ya que todo  había sido arrasado por mis pequeñas mascotas de interior. ¡Pobres!, solo sentían hambre, qué culpa tenían de estar encerradas en esas pequeñas jaulas. Por primera vez, me di cuenta de que alguna vez necesité consideración
por los demás, a pesar de que no interactuaba con mis mascotas, quizás prestándoles más atención me hubiese dado cuenta de la libertad que necesitaban estos numerosos e interesantes seres que en ese momento retumbaban en mi cerebro, exigiendo su libertad de comer al momento que se
les ocurriera, o salir cuando quisieran.
Poco a poco fui perdiendo el sentido del tiempo y del espacio, entre tanta exclamación de mis animales, solo me quedaba una cosa por hacer y esta era saciar sus demandas de alimento, por lo que tuve que dejarme llevar un poco por la situación y experimentar con los recursos que disponía para
alimentarlos. Intenté con la madera que guardaba detrás de la cerca para calefacción, pero ellos no la comían exigiéndome alimento de verdad, misma situación ocurrió con el césped, con los insectos muertos, los aglomerados
metálicos e, incluso, la caja de bombones que siempre llevaba en mi chaqueta, todo fue despreciado por esos desolados animales que solo querían alimentarse, por lo que tuve que realizar mi último y mayor esfuerzo, acudiendo
a la reunión de recreación vecinal que organizaban en el vecindario una vez por año. Mientras visitaba este espantoso lugar, lleno de colores, personas y aborrecibles niños, las voces de los animales que dejé en casa o, por lo menos,
lo que quedaba de esta, se hacían más fuertes dentro de mi cabeza exigiendo carne y solo carne, por lo que no me quedó otra opción que tocar a esas asquerosas personas.
Comencé mi operación secuestrando uno por uno a los niños y escondiéndolos dormidos y atados dentro del cobertizo de mi propiedad, única parte de la estructura que no había sido consumida por mis hambrientas mascotas de interior, luego tuve que encontrar la manera de llevarme al resto de las personas, que no eran presa fácil como los niños, especialmente en el estado de alarma que había despertado en cada uno de ellos al percatarse de que sus pequeñas y desagradables criaturas ya no estaban bajo su supervisión, hablo obviamente de sus indeseables niños. Luego de varios
intentos, logré cogerlos a todos, los amarré y los encerré junto a sus pequeños dentro de mi cobertizo, conste que todo este proceso lo realicé en conjunto con las exclamaciones de mis adoradas mascotas. Creo que vivía los momentos más tristes de mi vida al ver que mis pequeños acompañantes de toda la vida sucumbían poco a poco ante la falta de libertad y de cuidado que yo mismo les había proporcionado.
Luego de haber recolectado el último recurso, tuve que proceder a la aburrida faena de los cuerpos capturados, fue rápido, aburrido, monótono y cotidiano por lo que no proporcionó nada singular a la ocasión y luego de haber
finalizado esta faena, entregué mi producto a los insaciables animales, quienes finalmente luego de diez horas más o menos, detuvieron su incesante exclamación dentro de mi cabeza, que además de producirme una crisis emocional, produjo una extraña sensación de frustración dentro de mis
sentimientos.
Finalmente, luego del cese de las tristes y desesperantes
exclamaciones, pude encerrarme en el cobertizo a dormir un poco, luego de veinte horas de desvelo, pero el sueño se vio directamente cortado por la aparición paulatina de las peticiones de estos indefensos animales. Ya estaba tan desesperado que no tuve otra opción. De haberla tenido, hubiese elegido ese escape alternativo, pero ya era muy tarde. Fue un día maravilloso, hace más o menos vientiséis o veintisiete horas que el sol no salía y la incesante lluvia corría por los techos rojos de la vecindad, a pesar de esto, decidí
entregarme a mis pequeños acompañantes de vida en correspondencia a todas las fechorías que cometí, a quizás abandonarlos algún día, quizás no entregarles todo lo que necesitaban y quizás simplemente no alimentarlos debidamente, en virtud de eso decidí jugar mi único escape, y espero que cuando encuentren mis hambrientos perros, algunos pájaros y los pequeños conejitos, se decidan por continuar el ciclo de amor que yo en algún momento
comencé.

domingo, 5 de agosto de 2012

Comentario de texto: "Boquitas Pintadas", Manuel Puig (Salgado, Neuweiler).

 Trabajo hecho en clases. Parte 2 del programa de Bachillerato Internacional.
Comentario de Texto
“Boquitas pintadas” Manuel Puig

III Medio  2012


     El fragmento a analizar pertenece a la novela “Boquitas pintadas” de Manuel Puig. Manuel Puig fue un escritor argentino nacido en General Villegas el 28 de diciembre de 1932 y falleció debido a un paro cardíaco en Cuernavaca, México, el 22 de julio de 1990.  En sus inicios Manuel Puig se dedico a la cinematografía, para luego dedicarse a la literatura. General Villegas fue el lugar donde se desarrollaron muchas de sus obras, fue objeto de inspiración de algunas de ellas, principalmente sus primeras, pero el nombre lo cambió a “Coronel Vallejos”. Desde pequeño su madre lo llevaba al cine, a los tres años fue la primera vez que lo llevaron al cine, solo que no podía permanecer en el cine sin llorar debido a la oscuridad, iba alrededor de cuatro veces a la semana al cine, lo que obviamente lo influenció mucho para su futuro. Su padre consideraba que debía hacer las cosas que normalmente hace un niño a esa edad, como andar en bicicleta, no estaba conforme con sus pasatiempos. En 1946 se traslada a Buenos Aires, ya que en General Villegas no había una escuela secundaria. Manuel Puig era una persona muy sincera, comprometida y muy crítica, donde era crítico hasta incluso con sus mejores  amigos o personas más cercanas. Perteneció al movimiento literario del “Arte pop”. Entre sus obras más destacadas podemos encontrar: La Traición de Rita Hayworth (1968), The Buenos Aires Affair (1973) y Boquitas pintadas (1969). Boquitas pintadas es una obra tremendamente influenciada por el cine, recordemos que en sus inicios se orientó hacia el lado de la cinematografía, lo que se puede evidenciar claramente en su obra, podemos destacar que se incorpora también el habla coloquial en la obra y que se usan cartas como procedimiento narrativo. La obra está compuesta por dieciséis capítulos, cada episodio está precedido por versos de canciones populares, en su mayoría tangos de Alfredo Le Pera. Sus temas principales son: la pasión y el crimen, el amor, la hipocresía y la envidia. La obra “Boquitas pintadas” se resume como la historia de la figura de la mujer amante, paciente y engañada, personificada por Nené, ya que Juan Carlos engañaba a Nené. Se nos presenta también la figura del hombre como abusador y mentiroso, Juan Carlos era un hombre con ambiciones claras, excepto en el amor. Juan Carlos padece una tuberculosis, la cual lo lleva a su muerte, Nené tras su muerte aún conservaba las cartas con su amado, y a través de ellas se va reconstruyendo la historia de amor entre Nené y Juan Carlos durante el transcurso de la obra.

    El fragmento literario que se analizará a continuación, pertenece a la novela “Boquitas pintadas” de Manuel Puig. Se trata de una carta donde el supuesto emisor es Leonor Saldívar de Etchepare y el receptor es Nené; escrita realmente por Celina (quien se hace pasar por Leonor) el 21 de agosto de 1947 y enviada desde Coronel Vallejos hasta Buenos Aires.
       La novela esta dividida en dos partes: “Boquitas pintadas de rojo carmesí” y “Boquitas azules, violáceas, negras”. La parte del rojo carmesí nos indica que durante esa parte solo acontecerán cosas alegres, bellas o de felicidad; en cambio, cuando se pasa a la parte de “Boquitas azules, violáceas, negras” nos indica que acontecerán tragedias, misterios y muertes. Este tipo de acontecimientos se pueden inferir del titulo de la parte en cuestión, es decir, que rojo carmesí nos indica alegría, mientras que violácea, azul y negra representa tragedia.
        Cada entrega (o capitulo) comienza con un epígrafe que son extractos de tangos, en su mayoría de Alfredo Le Pera (el cual no es nuestro caso).  Estos epígrafes se interpretan como paratextos o subtítulos, ya que nos anticipan la forma de pensar de los personajes y que les sucederá en el capítulo: su destino.  La decimoquinta entrega es la excepción a los tangos, ya que es la única entrega en la cual el epígrafe no es un tango sino un bolero de Agustín Lara. Otro correcto análisis de los epígrafes es el que hace Emir Rodríguez Monegal, quien alguna vez opinó sobre “Boquitas Pintadas”: “Los personajes piensan con letras de canciones populares y se emocionan, aman, odian, hasta matan, apoyados en unos versos que escribió algún letrista más o menos olvidado”. La decimoquinta entrega, la cual comienza con la carta que se está analizando, tiene como epígrafe el anteriormente mencionado bolero de Agustín Lara: “...Azul, como una ojera de mujer, como un Girón azul, azul de atardecer.” Este extracto de bolero representa y en cierta forma adelanta mas específicamente las actitudes de los personajes a lo largo de este “capítulo”, las cuales ya habían sido adelantadas con el título de esta segunda parte: “Boquitas azules, violáceas, negras.”
       La carta presenta la ironía de la felicidad, ya que el  contenido es bello, pero en realidad no es Leonor quien está escribiendo la carta, sino que es Celina. Por ende, Celina es quien expresa su ironía dentro de la carta.
     En el fragmento de “Boquitas Pintadas” se nos presentan 3 apartados, los cuales se dividen entre la carta en sí, el postdata y el último parrado que delata a Celina. En el primer apartado, el que abarca todo el texto principal de la carta (sin incluir el postdata); representa el tema principal, ya que Celina expresa cierta ironía escribiendo cosas bellas que en realidad no siente haciéndose pasar por Leonor, su madre. El segundo apartado, el cual incluye solo el postdata representa la falsedad de Celina expresada en palabras de Leonor. En El ultimo apartado, que abarca todo el último párrafo, El narrador delata y nos cuenta que en realidad no era Leonor Saldívar quien escribía la carta, sino que Celina era quien lo hacía.

        Las primeras palabras de Celina expresan un grado de ambigüedad, ya que en realidad no se sabe si es que desea que se encuentre con salud o no. La tercera línea, nos muestra un deterioro en la salud de Leonor, quien aunque no escribió la carta, aun así no está con un buen estado de salud.
       En la cuarta y quinta línea, la emisora (Celina) inventa una excusa para volver a escribirle a Nené después de que Leonor  no le había escrito por harto tiempo.
En la décima línea, “Leonor” alude a la expresión “Mi vida está terminada” para generar preocupación por parte de Nené.
        Lo que Celina expresa entre las líneas catorce y diecinueve, es una forma de “subtema” dentro de la carta en el cual Celina se refiere y describe situaciones poco amables relacionadas con la familia de Nené, palabras que podrán generar molestia en Nené. A lo largo de las líneas mencionadas, Celina utiliza una actitud antipática asumiendo que Nené tiene una mala relación con su pareja y familia.
         En el saludo final de la carta, claramente Celina confirma se intención de hacerse pasar por su madre a escondidas, es decir, está escondiendo algo o quiere conseguir algo de Nené. Con esta falsificación, no se sabe si lo que dice Celina en la carta es sincero o no; algo esconde si se hace pasar por su madre.
       En el postdata Celina utiliza una erótesis (pregunta retórica) para ironizar aun más sus ideas y mensajes redactados en la carta. También, este párrafo representa la falsedad de Celina expresada en palabras de Leonor.
En el último párrafo del texto, el narrador deja al descubierto y delata a Celina en su actitud de hacerse pasar por su madre, relatando acciones como “Se apresura a escribir el sobre antes de ser descubierta” las que nos indican que Celina está haciendo esto a escondidas de su madre por alguna razón. Además, este párrafo marca una separación entre dos narradores: El emisor de la carta y el narrador de conocimiento relativo que narra este párrafo.

       Para concluir el comentario de texto, es necesario decir que en el fragmento claramente se evidencia el engaño entre los personajes, donde se evidencia ironía y falsedad. La ambigüedad, es un recurso común dentro de las palabras utilizadas por Celina dirigidas hacia Nené. Claramente, el emisor continuamente describe negativamente la variedad de cosas a las que se refiere a lo largo de la carta, con una intención antipática que se clarifica a medida que avanza dicha carta, utilizando como medio para llegar a eso ciertos recursos como lo son la ambigüedad y la ironía que Celina continuamente expresa. Además, en esta carta se aprecia claramente la división realizada anteriormente en la cual se mencionaba que la segunda parte contenía hechos mas negativos y trágicos, ya que en este fragmento se identifica una orientación hacia actitudes negativas, irónicas, todo lo contrario a algo bello o similar.





Comentario de texto:Poemas de la Oficina (Goffard, Molinet)


Ejercicio escrito supervisado (Molinet, 2012)

Etapa 3 de la Parte 1 del Programa de Bachillerato Internacional.
Desarrollo del tema, ejercicio escrito supervisado-
Lucas Molinet.
III Medio NS IB.
1 de agosto, 2012
A partir de uno de los siguientes estímulos, desarrolle un ensayo:
Estimulo 2: El juicio a Hanna, ¿un pretexto para evaluar la conducta del pueblo alemán en la II Guerra Mundial?
Estimulo 3: la culpa como determinante de las acciones de Hanna y Michael Berg.
                                                                              Ensayo

                                               El Simbolismo y la culpa: “El juicio a Alemania”.-
En el libro “El lector”, de Bernhard Schilnk, se presentan una variedad de temas que se dan para ser analizados e interpretados de distintas maneras. Unos de los temas más destacados son: la culpa determinante de las acciones de algunos personajes como Michael Berg y Hanna, y el de los simbolismos. Pero este simbolismo se representa a través de un juicio, un juicio que le hacen a Hanna, una de los personajes principales. Pero este juicio no solo es dirigido hacia Hanna, sino que también puede ser simbolizado como un juicio que se hace al pueblo Alemán de la época. Entonces, Hanna es el reflejo de la Alemania de la época, la cual es llevada a través de un juicio y una retrospectiva que nos permite el autor, a través de Michael hacia el pasado de Alemania.
En el caso del protagonista, Michael Berg, este a medida que va avanzando el juicio de Hanna, va sintiendo culpa, pero esta culpa no solo iba dirigida hacia sus acciones relacionadas con Hanna, sino que se cuestionaba su culpa relacionada a su proximidad con lo que estaba pasando al mismo tiempo en Alemania y con qué grado de influencia él estaba relacionado con los hechos ocurridos y que había hecho para evitarlos. El protagonista utiliza el caso de Hanna para relacionarlo con lo que estaba pasando al mismo tiempo con la Alemania de esa época, ya que Hanna es culpable de sucesos de guerra, al igual que Alemania, la cual es condenada de por vida por maltrato y tortura como también fue enjuiciada la Alemania del periodo del Tercer Reich por múltiples actos de ese estilo en ese entonces.
También, el protagonista se cuestiona la relación que tenía su generación que había vivido el Tercer Reich, relacionando con su culpa y tratando de averiguar el grado de culpabilidad que debería sentir el pueblo alemán al no actuar frente los hechos que estaban ocurriendo en ese periodo, es más, ellos mismos votaron para que eso pasara y no hacen nada para oponerse, realizando sus vidas normales como si nada estuviera pasando. Este es una especie de retrospectiva a la cual nos lleva el autor, relacionando a través del protagonista hacia el pasado de Alemania.
En conclusión, la retrospectiva que nos otorga el autor a través del personaje Michael Berg, nos permite relacionar el caso de Hanna como simbolización de un juicio a la Alemania del periodo en que ocurren los hechos en el libro. Este se ve reflejado a medida que el personaje al avanzar del juicio se cuestiona situaciones donde está presente la culpabilidad de él y la culpabilidad del pueblo alemán.

Ejercicio escrito supervisado N°3 (Eltit, 2012)

 
EJERCICIO ESCRITO SUPERVISADO N° 3
Ensayo sobre “El lector” de Bernhard Schlink
 Youssef Eltit
III°Medio IB Superior
1 de agosto de 2012
The Mackay School

“¿Qué habría hecho usted en mi lugar?” (Estímulo 2)

“El Lector” fue escrito y publicado en el año 1995 por Bernhard Schlink. Éste último nació en Alemania en 1944, el mismo año en que tuvo fin la segunda guerra mundial. Forma parte de una generación alemana cortada por la tijera de la culpa y la vergüenza de ser descendiente directo de tantos que, de una forma u otra, colaboraron con el genocidio. En cuanto a la novela, esta se desarrolla en la época post-segunda guerra mundial, principalmente en Alemania y el campo de concentración de Auschwitz en Polonia, y relata cómo un adolescente de quince años llamado Michael se enamora de una mujer veinte años mayor, Hanna, a partir de un encuentro casual entre ambos. Un hecho que condiciona enormemente la novela es el juicio que se lleva en contra de Hanna por el hecho de ser considerada sospechosa de no liberar a la gente que estaba en un incendio dentro de una iglesia, en el cual murieron una gran cantidad de niños judíos inocentes. Resulta que ella no era culpable del ilícito pero prefirió callar a revelar su analfabetismo frente al jurado y la audiencia, por lo que fue condenada a cadena perpetua. El juicio a Hanna es completamente un pretexto para evaluar la conducta del pueblo alemán en la segunda guerra mundial, y para respaldar mi tesis, me basaré en el hecho de la obligación que tenía el pueblo alemán de actuar; en la culpa heredada; y en la memoria, todos estos temas tocados directa o indirectamente en el juicio contra Hanna, y que están ligados directamente con las actitudes de los alemanes.
Para comenzar mi argumentación, me referiré a la “obligación” que tenían los alemanes de actuar como actuaban, tal como lo hizo Hanna. Los alemanes contaban con dos opciones: obedecer o morir, y lo mas lógico es que se dejaran llevar por la primera de ella defendiendo los propios intereses. Esto es lo que se le juzga a Hanna y al pueblo alemán en general, ya que protegieron sus propios intereses pasando a llevar al resto de las personas que sufrían las consecuencias, hasta fatales, de esas decisiones. En la novela esto se demuestra con que Hanna no “rescato” a los judíos del incendio en la iglesia por seguir una orden, pero si se hubiera basado en su ética y moral como persona, los resultados habrían sido muy diferentes. Es por esto que Hanna plantea la interrogante en el juicio, “¿Qué habría hecho usted en mi lugar?”, lo que da a luz el problema de obedecer por sobre actuar de buena manera, principalmente gracias al miedo. Por lo tanto, al juzgar a Hanna por su actitud en el ilícito, se está condenando a todo el pueblo alemán por haber seguido órdenes de sus líderes a pesar de que estas fueran claramente perjudiciales para todos.
En adición, la culpa heredada y la memoria son hechos que se condenan a Hanna como pretexto para evaluar la conducta del pueblo alemán. Como lo demuestra la cita “Al lavarlas, las manos ocultan… Pero en realidad, lo único que hace el jabón es tapar los olores, que al cabo de un rato vuelven a estar ahí, atenuados y fundidos en un único olor”, los alemanes de la generación posterior o que vivieron el genocidio intentan esconder y no recordar todos los hechos macabros que realizaron, pero es la sociedad la que se preocupa de que ellos jamás olviden lo que hicieron, y esto condiciona la visión que tenemos de este pueblo a nivel actual incluso. En el caso de Hanna, la cita se relaciona con el hecho de que ella es considerada culpable por sucesos dentro de una iglesia, y la cita hace alusión a la actitud de Poncio Pilatos en cuanto a la crucifixión de Jesús, ya que él “se lavo las manos” para no ser culpable de esta acción”. Esto es lo mismo que hace el pueblo alemán, ya que ellos esperan simplemente a que la sociedad perdone sus errores, por lo que está presente una critica a la conducta del pueblo alemán durante la segunda guerra mundial.
En síntesis, el juicio a Hanna es ciertamente un pretexto para evaluar la actitud abusadora del pueblo alemán durante la segunda guerra mundial, y esto se demuestra en las alusiones que se hace a la culpa heredada, a la obligación de actuar y a la “no-memoria” que quieren plantear los alemanes sobre su pasado. Para finalizar, la siguiente cita la pondré para que realicen un reflexión sobre los sucesos de la segunda guerra, sobre que condenar a Hanna es condenar al pueblo alemán completo, y sobre, como se dijo en el primer argumento, ¿Qué habríamos hecho nosotros en su lugar?”: Quería comprender y al mismo tiempo condenar el crimen de Hanna. Pero su crimen era demasiado terrible.  Quería tener sitio en mi interior para ambas cosas: la comprensión y la condena. Pero las dos cosas al mismo tiempo no podían ser”…






Trabajo Dirigido IB Superior (Merino, 2011)




Trabajo Dirigido N°1
Literatura Mundial  





La Vida En Un Mundo De Tiempo Estancado”
(“1984” – “La Metamorfosis”)





The Mackay School
Bachillerato Internacional
Español A1
Nivel Superior
Cristóbal Merino Troncoso
N°Palabras: 1275



   A lo largo de la historia el tiempo ha cumplido un rol muy importante, debido a que representa el ayer, hoy y mañana, y gracias a este la gente adquiere la noción del tiempo y se puede ubicar en las diversas situaciones de la vida, pero en los libros “La Metamorfosis”,(1915), del alemán Franz Kafka, y “1984”, (1849), del escritor inglés Geroge Orwell, podemos apreciar que el tiempo como tal deja de ser importante pasando a planos inferiores de los que se encuentra contemporáneamente para llegar aun estado de estancamiento donde el antes nombrado “ayer, hoy, y mañana” desaparece perdiéndose su noción llevando a los personajes principales de ambas obras a un estado de aislamiento que posteriormente otorga negativas consecuencias para ambos. Entendiéndose como tiempo a la magnitud física que mide la duración o separación de acontecimientos sometidos a un cambio, de los sistemas sujetos a observación, estableciendo un pasado, un presente y un futuro.

   En el presente trabajo se analizará la pérdida del valor del tiempo en los personajes llevando a estos a la pérdida de noción y a la desvalorización de éste.

   La Metamorfosis es una novela en la que el protagonista, Gregorio, se transforma en un escarabajo y debe enfrentar el rechazo de su familia y el sufrimiento de tener que adaptarse a este nuevo cuerpo de insecto. Samsa pasa el resto de sus días encerrado en su habitación, durante este periodo de encierro al que se ve sometido Gregorio, se encuentra en un periodo de aislamiento, que no le permite establecer casi ningún contacto con el exterior, por lo que este personaje pierde la noción del tiempo y llega a un punto en el cual el tiempo y las circunstancias que lo rodean le dejan de importar, si bien al principio de la novela Gregorio presenta un interés por el tiempo y los acontecimientos que lo rodean,” Sus ojos se clavaron fijamente en la ventana, pero por desgracia, la niebla matinal que ocultaba el lado opuesto de la calle, había de infundirle pocos ánimos[1], lo que demuestra como ya se ha dicho que Gregorio presenta cierta preocupación por el estado del clima, o sea un interés por lo que lo rodea y pasa a su alrededor, interés que se pierde a lo largo de la novela, donde Gregorio se muestra desinteresado por el tiempo y cualquier acontecimiento cercano, por lo que se produce un cierto tipo de involución en el personaje, lo que lo lleva a la pérdida de la noción del tiempo y resignación, como se observa en la siguiente cita que se sitúa en el crepúsculo de la vida de Gregorio, “Algunas veces los huéspedes cenaban en el comedor, por lo tanto la puerta de Gregorio permanecía cerrada. A Gregorio esto ya le importaba muy poco, incluso algunas noches en que estaba abierta, en vez de aprovechar la situación, y sin que la familia lo advirtiese, se tumbaba en el rincón más oscuro de su dormitorio[2], la anterior acotación deja en evidencia la pérdida de valor del tiempo por parte  de Gregorio, ya que en vez de observar por la puerta o tratar de percatarse de los que acontece en su ambiente él decide quedarse en un rincón oscuro, cayendo a un estado de estancamiento donde el tiempo deja de transcurrir para Gregorio, perdiendo su importancia, por lo que a lo largo de la novela su interés y percepción del tiempo decrece de cierta forma que como se aprecia en la anterior cita pasa a ser nula. Otro caso parecido es el de Winston Smith, personaje principal de “1984”, que se ve sometido a la habitación 101, espacio de tortura, donde los sospechosos son sometidos a aquello que les causa más terror, en el caso de Smith son las ratas. La tortura se lleva a cabo a través de la utilización de una jaula llena de ratas hambrientas. Dicha jaula está construida para adaptarse a la cabeza de la víctima, como una máscara, a través de unos resortes con los cuales se  da paso a las ratas para que le devoren el rostro. En esta habitación Winston es torturado hasta que su forma de pensamiento, o mente son lavados y cambiados, para así convertirse en un ser manipulado por Las circunstancias en las que vive, comandada por los líderes que la rigen, especialmente el “Gran Hermano”, durante la tortura Smith llega a un punto de desesperación y terror, en el cual el tiempo y el espacio pierden su valor y se desmaterializan, llevando a este personaje al punto de la alucinación, luego de expresar eufóricamente que ansiaba que las torturas a las que estaba siendo sometido se las hicieran a su “pareja” Julia, este estado de alucinación y pérdida de la noción el tiempo se ven expresados en la siguiente cita,” Estaba cayéndose hacia atrás, hacia una enorme profundidad, lejos de las ratas. Todavía permanecía atado a la silla, pero había caído a través del suelo, de los océanos, de la atmósfera, hacia el espacio exterior, hacia los abismos estelares, lejos, lejos, muy lejos de las ratas. Estaba a años luz de distancia, sin embargo, O’ Brien seguía parado a su lado.”[3], claramente esta cita afirma lo postulado anteriormente, aunque Smith sigue atado a la silla de tortura, él pierde la percepción del tiempo ya nombrada, estancándose en una realidad inexistente ideada por su imaginación alucinando y percibiendo estas sensaciones que lejos estaban del tiempo y situación real. En ambas novelas podemos apreciar que es a través de una habitación en la cual los personajes pierden a la noción del tiempo debido al aislamiento al que ambos se ven sometidos, en la cual el tiempo como tal pierde su valor y dejando de ser un factor importante.

   A modo de conclusión cabe destacar que ambos personajes, tanto Samsa como Smith pierden la noción del tiempo y el valor de este en el cúlmino de etapas, en la del primero la de la vida y en el caso del  segundo en su etapa de rebeldía. En las dos novelas el tiempo se estanca debido al aprisionamiento al cual se ven sometidos estos personajes, que trae como consecuencia  la pérdida de la percepción del presente, pasado y futuro o también denominado, ayer, hoy y mañana, para así llevar a los personajes a un estado de aislamiento en el cual el tiempo ya no es tomado en cuenta pasando así a planos inferiores sin importancia, a diferencia de lo que el mundo y la sociedad plantea hoy e día donde el tiempo es muy importante y se tiene que estar plenamente conciente de él para que así respectivamente se este alerta del mundo y los acontecimientos, pero que como ocurre con Winston y Gregorio ambos pierden esta conciencia que los mantenía conectados con la realidad y los entornos que los rodeaban, en el caso de Samsa este se resignó a la inconciencia y se delegó al estancamiento que finalmente culmino con su vida, tanto por medios externos como internos, y Winston que pierde la lucidez llegando a alucinar debido a las circunstancias a las cuales se había sometido en la habitación 101, donde finalmente se acaba con su rebeldía y su persistencia en el pensamiento diferente, transformándose así en uno mas de la masa, o sea en resumidas cuentas como la novela lo dice en dejar de existir, por lo que el tiempo estancado presente en ambas obras finalmente termina por dejar nada mas que negativas consecuencias para ambos personajes.   
        





















Bibliografía:
- “La Metamorfosis y otros relatos”, Franz Kafka, Edición Zig-Zag, 2009.


- “1984”, George Orwell,  Edición Zig-Zag, 2005.




[1] Kafka, Franz. “La Metamorfosis”. Ed. Zig-Zag, 2009. P. 13.
[2] Kafka, Franz. Op. Cit. (1). P. 55.
[3] Orwell, George. “1984”. Ed. Zig-Zag, 2005. P. 296.